miércoles, octubre 07, 2009

Caras Nuevas enero 08 - Los Reyes del Falsete



A los integrantes de LRDF los conozco hace años, muchos años. Son pibes de acá del barrio, que siempre escucharon mucha música, y que si bien nunca fueron mis amigos directos (Nicolás, por edad e inquietudes se acercaba más a la idea de amigo, ya que alguna vez había venido a mi casa y yo ido a la suya), CASI siempre tuve buena onda con ellos. De encontrarme en la calle, en algún bar o una fiesta casera y ponernos a charlar sobre música. Inclusive en alguna vacación en la que nos prestamos discos. Además, los hnos Corley son los primos de Juan, un muy amigo mio, que a su vez, tenía más afinidad ideológica conmigo que con ellos. Pero en fin, de alguna manera siempre fueron más pendejos (algo positivo) y más "alternativos" (algo negativo) que yo, y por otro lado, siempre fueron unos pibes muy musicales (positivo y negativo todo junto), pero también con cierto desenfado (negativo), que resultaba muchas veces muy divertido e ingenioso (positivo). Siempre, desde que los conozco, se juntaron a hacer música con su séquito de amigos.
Me acuerdo de una fiesta que hicieron hace años, en la que tocó el embrión de Los Reyes. Nico me invitó, como siempre buena onda y atento a mi opinión (aunque hasta cierto punto, claro). El grupo se llamaba Les Cosmonauts (o algo así), y me pareció un embole. Todavía no se despegaba de esa llorisqueta post Radiohead de nene rico, aunque me acuerdo que hubo un tema muy alegre, con buena melodía y cargado de distorsión, que me había gustado. Algo de eso le dije a Nicolás en ese entonces.

Al poco tiempo, por cuestiones de pollera, nos vimos enemistados (me comí una cuasi apurada de él en El Tío, y me hice el que no quería pegarle, pero en realidad, no le tenía bronca y me daba pena pelearme con él). En fin, su banda siguió tocando y yo ni los vi por más de un año.

En algún momento de ese tramo, cambiaron su nombre a Los Reyes del Falsete, y con ese cambio, abandonaron la postura llorona, intelectualoide y solemne que, a mis ojos, los caracterizaba. Cuando los volví a ver, eran mil veces más divertidos, ingeniosos y atorrantes. Sus canciones encontraban gran belleza en melodías de voz y arreglos instrumentales pícaros, y el vivo que me tocó ver, tenía toda la gracia de la improvisación que llegaba a buen puerto. En definitiva, su música era más como resultaban ellos en persona, y menos como la música que escuchaban.

Al poco tiempo Nico y yo nos amigamos nuevamente. A su vez, muchos de mis amigos se hicieron amigos de los suyos, y la comunicación en el barrio fluyó mucho mejor, como es debido. Más tarde llegarían muchísimos recitales hechos entre amigos, los Turdera Fest, los encuentros, charlas, noches compartidas, y conocidos y gustos en común.

Al momento de publicar esta nota en inrocks, no se hablaba mucho de los Reyes del Falsete por fuera del círculo barrial que compartimos ellos y yo. Pero gracias a muchos muy buenos recitales de ellos, fueron ganándose un nombre, y un poco más de notoriedad en la prensa "especializada". En el 2009, empezó un hype que los tuvo como uno de sus fetiches preferidos, cosa que le hace mal a todos (sobretodo a ellos). Pero, con más tiempo e inspiración escribiré algún pensamiento relacionado al "hype", a su mecanismos de micropoder y a su funcionamiento protagónico dentro de la prensa musical.

Sin más, pueden leer la nota clickeando en la imagen.

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martes, octubre 06, 2009

Caras Nuevas 2007- Prietto viaja al cosmos con Mariano


Hay una sección de Los Inrockuptibles donde, en cada número, se destaca alguna banda nueva. Entre mayo (primera nota) y diciembre del 07, llevé a esta sección 4 bandas "nuevas", que no habían tenido lugar en prensa alguna hasta entonces:


Tom Tom Lamas: banda animal formada por un ex Dios y un ¿ex? Estupendo. Pueden leer la nota en un post anterior.


El Perrodiablo: banda de rocanroll urgente surgida de las cenizas de una buena banda de hardcore rap llamada Psicovendetta. La nota no la subí porque no tengo esa revista. ¿¿¿Alguien la tiene???


Slalom: dúo electrónico muy deudor de Mouse on Mars y la etapa electrónica de Resonantes que se formó en el 97, tocó un año, se separó, y volvió en el 07 para volver a tocar en vivo y grabar un disco nuevo. La nota no la subo porque no me gusta del todo lo que escribí.


Prietto viaja al cosmos con Mariano: al momento de escribir la nota (clickear en la imagen para leer), no se hablaba tanto de ellos. Yo los vi en una fiesta y me gustaron mucho, luego me junté con Maxi Prietto, quien me mostró mucha música, y con quien charlé bastante y sentí mucha empatía. Aquella charla/entrevista, acompañada por un vermú espirituoso (siempre que hablé con él estuve mamado o casi), me dejó bastante exitado. Luego escribí esta nota, en donde cuento una serie de hechos bochornosos que no fueron tales. Una confusión, que no dejó nada contento a Maxi, pero que vista con cierta distancia no resulta tan grave. A partir de allí siempre me dio un poco de vergüenza hablar con él o acercarme. Sólo "hola y chau".

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miércoles, marzo 21, 2007

Nota del 2006 en revista La Otra


Aunque se derrumbe el universo, vamos a seguir vivos. Eso está bueno, a mí me mantiene vivo hacer canciones y tocar y todo eso. De hecho es lo único que hago y espiritualmente vivo de eso. No es que gane dinero, tampoco soy hippie. ¿Si no hago música, qué hago...?

- Es la mejor solución….

- La única, para mí... para otros puede ser ir a Internet a jugar o pintar.

Walter es el frontman que le encaja mejor a una banda como Placer. Del lado incorrecto de la sociedad, desde el costado romántico de ella, en donde el deseo de libertad es una constante en su voz juvenil y desgarrada. Si uno no conociera sus letras, la sensibilidad y el sufrimiento desde donde las escribe, si no entendiera su timidez alcoholizada y su febril tosquedad, aquella presencia tenebrosa podría causar miedo o espanto. Pero “Ñoqui” (tal es su apodo) es un muchacho sensible, perdido o golpeado por las vicisitudes de la vida, con ánimos románticos de rebelión y con errores, muchos errores, que lo hacen inseguro al momento de vivir, pero hermoso al expresar. Sufre la vida con pasión y, como ejemplar antihéroe que es, luego hace canciones con las que identificarse. En una actualidad artística tan frívolamente esteta, la simpleza de los Placer puede llegarte al corazón, lo cual es mucho más logro que cualquier vanguardia.

- De todos los chicos que me rodean, yo soy el más negro, pero también el más blanco.

Walter habla de su realidad económica, su pasado en el penal de Dolores (el sarcasmo en el nombre del establecimiento corre por cuenta de Dios), pero también su humilde transparencia y su sinceridad atroz. Su expresividad es genuina, no fabricada.


Esta es solo una fracción de la nota sobre Walter Ñoqui Lema y su banda, Placer, aparecida en el nuevo número de revista La Otra. En la misma, escribí unas líneas sobre el disco homónimo de la banda:

Placer – Listen or die records – 2006

13 cuentos de locura, escape y drogas. Con promedio de 3 minutos, los temas respetan la ecuación línea-puente-estribillo, ya que los Placer no buscan romper, más bien todo lo contrario, buscan sanar. 13 joyas pop que miran con anhelo hacia un mundo hermoso, de melodías perfectas y arreglos justos, desde un universo de pesadillas, sentimientos imperfectos y un constante desorden. Y la pasión con la que buscan aquella redención es protagonista en un álbum mucho más sentido que pensado. Se trasluce en la euforia al cantar, en punteos que buscan la gloria, en una leve pero constante distorsión, en melodías que intentan penetrarte la cabeza y llegar al corazón, y así trascender... Un repertorio sintético y efectivo, simple e intimista, donde conviven las gemas punk pop de los Buzzcocks con fraseos distorsionados a lo Lou Reed (che Lou, date un paseo por el lado salvaje... de Longchamps); o las baladas desoladoramente adictas de Luca Prodan, con alguna melodía espinetteana. No obstante, aunque la búsqueda vanguardista y la obsesión por sonar novedosos no sean los motores de Placer, éste no se trata de un disco hecho desde las influencias, sino por y para el corazón. Un disco para sentirse menos solo.

Artículo entero en revista La Otra
revistalaotra@yahoo.com.ar dirección: 4918-6173

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viernes, diciembre 29, 2006

En la ruta del árbol, en busca de Paoletti...


Juglar distorsionado y poeta maldito del rock. Destinado al culto, Adrián Cayetano Paoletti fluyó como el río, y empapó con su arte más de lo que todo aquel que lo desconoce se imaginaría. Nunca a merced de los muchos que no se enteraron, ni de los pocos que lo aclamaron, decidió un día del 2000 dejar de tocar públicamente ¿Dónde está Paoletti? Donde siempre estuvo, exactamente donde quiere estar.
Por Ramiro Baca Paunero.


Arrancando desde Constitución, en la formación que va y viene de Ezeiza, tengo que bajar en la parada número doce. Monte Grande se ubica al sur del conurbano bonaerense, suficientemente cerca de Capital Federal como para nutrirse de su historia cultural y artística, y suficientemente distante como para, en algún momento, ponerse a escribir una historia propia. Esa teoría es aplicable en casi todas las estaciones del ex ferrocarril Roca: Lanús, tierra de los aristo-villeros Babasónicos (ahora conocidos como Babacínicos...); Banfield, localidad de los futuristas Estupendo y el barrió inglés-ferroviario de Temperley, ámbito de los seudo ingleses y casi ferroviarios Juana la Loca. Un ramal de la vía conduce a Adrogué, punto de encuentro cultural bien representado por Victoria Mil, Placer y Emisor. En vez de eso, mi formación tuerce su rumbo y un par de estaciones después de Turdera, locación de El Otro Yo, aterrizo en pleno Monte Grande.
Tengo la ridícula idea de que podría frenar a cualquier transeúnte y preguntarle por Paoletti. Veo uno más con remera de Los Piojos, y una nenita con mochila de Miranda, pero entre todos aquellos colores que viajan por los medios masivos, encuentro una persona, de esas que son simplemente personas, y quien sabe cuantas cosas más, aunque siempre del lado de adentro. “Para llegar a esa dirección” me dice, amable y dubitativo el viejo, “arrancá por el camino de los Tilos y los Paraísos, y a la quinta esquina dobla a la izquierda. Ahí tenés que seguir 6 cuadras bajo los Plátanos...” Y aunque se trata de una localidad semi urbana, con edificios de estación, manzanas cuadradas, y su respectivo Macoñals y Musinmundo, extrañamente, a lo del cantor puede llegarse siguiendo las instrucciones del viejo... siguiendo la ruta del árbol.
A las cuatro en punto, la misma voz apagada y serena que el día anterior vía teléfono me había indicado “Mi casa tiene techo de loza, en la puerta vas a ver un fiesta blanco, mi coche”, ahora me invita a pasar. Habíamos convenido una entrevista hasta las cinco de la tarde, ya que a esa hora debía pasar a buscar a su hijo por el jardín. Una vez adentro, me propone realizar la nota bien alla Paoletti: “Vamos abajo del ciruelo, es más lindo ahí”. Termo y mate en mano, hace un esfuerzo descomunal para abrazar dos sillitas de madera y un reloj despertador a pilas. Me hace señas con la cabeza, para que aporte trasladando una mesita destartalada, con patas de hierro y unas tablas desechas por la intemperie, sobre la que coloca, además, el reloj digital. Y esto es Paoletti, su guitarra distorsionada como ese hierro oxidado, en comunión con la tecnología digital barata y la madera a medio estropear comparable a su particular voz, todo en medio de un paraíso pastoril. Un jardín alargado y melancólico, poblado de arbustos, algunos árboles, un banco de plaza con la pintura desgastada y una deshecha y diminuta calesita. En el medio, un ciruelo con un tipo abajo, que bien podría ser el empleado del banco, la farmacia o un cartero. Sólo que este cartero me cuenta cómo a principios de los noventa formó parte de la escena más importante del rock argentino:

Paoletti: En 1988 fue el primer recital de Copiloto Pilato...




Y así empieza la nota hecha a Paoletti. Un rico reportaje pulicado en el último número de revista "La Otra". Pueden comprar la revista en muchos kioskos de capital (sobretodo dentro del subte o en las avenidas mas importantes), o pedirla a: revistalaotra@yahoo.com o al 4918-6173

Que empiecen bien el año, Rama.

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